
Dr. Ricardo Corcuera Rodríguez
Médico Cirujano C.M.P. 14536
Administrador de Salud R.N.E. 18472
- Introducción
La Salud Pública en el Perú enfrenta una serie de problemas estructurales y de gestión que limitan su capacidad para responder de manera eficiente, equitativa y sostenible a las necesidades de la población. Pese a los esfuerzos realizados en las últimas décadas, persisten deficiencias en la articulación de políticas, la planificación territorial, la vigilancia epidemiológica, el financiamiento y la capacidad operativa de los servicios públicos. Seguidamente se identifica los principales problemas de gestión en el ámbito de la Salud Pública.
- Problemas de Gestión en Salud Pública
- Debilidad en la gobernanza y articulación intergubernamental
- La descentralización del sector salud, implementada a partir del 2002, ha transferido competencias sin garantizar las condiciones mínimas institucionales y técnicas en regiones y municipios. Según informes de la Contraloría General de la República, más del 60% de DIRESAs carece de planes operativos articulados al Plan Nacional de Salud.
- La falta de una línea clara de mando entre el MINSA y las DIRESAs/GERESAs ocasiona duplicidad de funciones, superposición de recursos y desarticulación en la respuesta ante emergencias.
- Ejemplo: Durante el brote de dengue 2023–2024, la demora en la declaratoria de emergencia y la falta de coordinación entre el nivel central y regional agravó la propagación del vector en Piura y Loreto.
- Planificación deficiente y limitada capacidad operativa
- A pesar de contar con herramientas como los planes regionales concertados de salud y los presupuestos por resultados (PPR), muchas regiones no actualizan ni ejecutan eficazmente estos instrumentos. En 2022, sólo 8 de las 25 regiones del país tenían actualizados sus planes de salud.
- Las acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades se ven reducidas por la limitada capacidad de programación y falta de recursos logísticos.
- En regiones como Huancavelica y Ucayali, brigadas de vacunación y control vectorial no pudieron cumplir con sus metas en 2023 debido a la falta de vehículos, combustible y refrigeración.
- Insuficiencia y mala distribución del recurso humano en salud
- Existen marcadas inequidades territoriales en la disponibilidad de profesionales. En Lima hay un médico por cada 700 habitantes, mientras que en la Amazonía se reporta un médico por cada 4,000.
- La Salud Pública no cuenta con una carrera profesional consolidada; muchos cargos clave en epidemiología, salud ambiental y gestión se ocupan de manera temporal o por designación política.
- La falta de incentivos para el trabajo en zonas rurales ha generado una alta rotación del personal, afectando la continuidad de los programas.
- Baja inversión y uso ineficiente de recursos
- El gasto público en salud como porcentaje del PBI es inferior al promedio latinoamericano. En 2022, el Perú destinó solo el 3.9% del PBI a salud, mientras que países como Colombia y Costa Rica superan el 6%.
- La ejecución presupuestal en programas de salud pública (como anemia, tuberculosis y vacunaciones) fue menor al 75% en 15 regiones en 2023.
- La adquisición de bienes y servicios esenciales se ve afectada por retrasos en los procesos de contratación y baja capacidad de formulación de expedientes.
- Limitada capacidad de vigilancia y respuesta ante brotes
- El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (CDC-MINSA) presenta subregistro de enfermedades, retrasos en el procesamiento de datos y falta de interoperabilidad con sistemas regionales.
- Muchos establecimientos de salud no cuentan con personal exclusivo para vigilancia o no han sido capacitados en manejo de brotes.
- El brote de tos ferina 2025, que causó más de 1,000 casos en tres regiones, evidenció la debilidad del sistema de vigilancia, al no haberse activado oportunamente las alertas.
- Deficiente articulación entre servicios de salud y acciones comunitarias
- Las Estrategias Sanitarias Nacionales (como Salud Sexual y Reproductiva, o Enfermedades Metaxénicas) no han integrado adecuadamente la participación de comunidades locales, agentes comunitarios y líderes sociales.
- La promoción de la salud suele limitarse a campañas aisladas sin continuidad ni evaluación de impacto.
- En zonas rurales del VRAEM, por ejemplo, se ha reportado la suspensión de acciones preventivas por falta de coordinación entre establecimientos de salud y municipios.
- Inequidad territorial y poblacional
- Las tasas de anemia infantil siguen siendo alarmantes en zonas rurales: en Puno, Huancavelica y Loreto superan el 50%, mientras que en Lima Metropolitana se sitúan por debajo del 25%.
- Las poblaciones indígenas de la Amazonía enfrentan barreras idiomáticas, falta de pertinencia cultural y escasa adaptación de materiales de promoción.
- Muchos programas nacionales no consideran particularidades climáticas o geográficas que limitan su implementación.
- Falta de innovación y uso de tecnología en Salud Pública
- El uso de plataformas tecnológicas es escaso y desigual. Si bien el aplicativo «Mi Salud» fue desarrollado durante la pandemia, su actualización y cobertura es limitada.
- No existe un sistema de información nacional integrado para monitorear indicadores de promoción, prevención y vigilancia.
- Las capacitaciones virtuales y herramientas de telemedicina no han sido expandidas sistemáticamente a las regiones.
III. Recomendaciones Estratégicas
- Fortalecer la rectoría del MINSA mediante mecanismos de supervisión, asistencia técnica y articulación efectiva con regiones.
- Profesionalizar la Gestión en Salud Pública mediante concursos, meritocracia y capacitación continua.
- Aumentar la inversión en promoción y prevención, y mejorar la calidad del gasto.
- Modernizar la vigilancia epidemiológica con tecnología, talento humano y respuesta descentralizada.
- Fortalecer la participación comunitaria con promotores de salud y estrategias adaptadas culturalmente.
- Reducir las brechas territoriales mediante planes regionales diferenciados y asistencia técnica continua.
- Desarrollar un sistema integrado de información para salud pública con énfasis en interoperabilidad, monitoreo y transparencia
Conclusión
La Salud Pública en el Perú requiere reformas profundas y sostenidas para enfrentar sus retos estructurales. El fortalecimiento de la gobernanza, el aumento de la inversión, la mejora de la capacidad operativa y la articulación con actores comunitarios son claves para avanzar hacia un modelo de salud preventivo, equitativo y resiliente frente a amenazas sanitarias presentes y futuras.