En el transcurso de la vida, muchas veces nos encontramos en encrucijadas donde las decisiones parecen imposibles. La frase “Siempre ten una opción” resume una verdad universal: la verdadera libertad no reside en tenerlo todo, sino en saber que siempre podemos elegir.

Esta elección no siempre es cómoda. A veces se trata de abandonar un camino que parecía correcto, pero que ya no nos conduce al lugar donde queremos estar. Tal como señala Stephen R. Covey en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, el principio de la proactividad es fundamental: “Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder para elegir nuestra respuesta”. Ese espacio interior es donde germina la auténtica libertad.

La elección como herramienta de transformación

Las artes místicas, como el tarot o la astrología, enseñan que todo ser humano transita ciclos y arquetipos que lo invitan a la introspección y al cambio. El arcano mayor El Loco, por ejemplo, simboliza la valentía de iniciar un nuevo camino, incluso cuando las certezas son pocas y los riesgos, altos. Así, elegir implica un salto de fe, una confianza profunda en que la vida nos ofrece siempre una vía para renacer.

En la tradición oriental, el Tao Te Ching de Lao-Tsé enseña que la flexibilidad es fuerza: “Sé flexible como el agua; si el cauce cambia, fluye por otro lado”. La capacidad de adaptarse y redirigir el rumbo es, en esencia, mantener siempre una opción abierta.

Una vivencia de resiliencia en medio de un litigio injusto

Un cliente de nuestro despacho, padre ejemplar y profesional respetado, enfrentó una de las pruebas más duras de su vida cuando su expareja, movida por despecho y capricho, presentó denuncias falsas en su contra con el objetivo de apartarlo de sus hijos. Las acusaciones, carentes de sustento, se convirtieron en un proceso legal largo y desgastante que puso a prueba su estabilidad emocional y económica.

Durante meses, vivió la angustia de ser señalado injustamente y, lo más doloroso, de ver interrumpido el vínculo con sus pequeños. Sin embargo, decidió no dejarse quebrar. Con la ayuda de un equipo legal comprometido, pruebas contundentes y el apoyo de su familia, enfrentó cada audiencia con la convicción de que la verdad saldría a la luz.

Finalmente, la justicia reconoció la falsedad de las denuncias y restituyó su derecho a compartir la vida de sus hijos. De esta experiencia, aprendió que, incluso en los escenarios más adversos, siempre existe una opción: mantenerse firme en la verdad, resistir con dignidad y confiar en que la integridad prevalece sobre la mentira.

Deja una respuesta